ACERCA DEL “ LENGUAJE DE SEÑAS “
Fecha Thursday a las 23:17:01, el 15 November del 2001
Tema Voces en el Silencio


Por unanimidad, el cuerpo aprobó el proyecto que había sido presentado por el presidente del Frente Justicialista, Eduardo Valdés.LA LENGUA DE SEÑAS ES LENGUA OFICIAL

Dip. E. VALDES, M. Bitti, M. REMON, y grupo ASAM

Transcripción del discurso leído por el Diputado E. Valdes en la Legislatura, antes de ser declarara la lengua de señas como lengua propia de las personas sordas. Con el expreso apoyo de los diputados Bravo, Schifrin, V. Ibarra, Borocoto, S. Dosch y Doy entre otros, fue aprobada la ley por unanimidad en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.Voces en el Silencio adhiere al festejo: la lengua de señas adquirió su estatuto legal.
15 de Noviembre de 2001

Votación recinto Legislatura G.C.B.A

El tema de la Inclusión e Integración ha cobrado plena vigencia y profunda significación en la realidad que les toca vivir a muchos Argentinos. Hoy la falta de oportunidad extendida de estar incluidos en un colectivo social, resulta cada más remota, de allí su relevancia.
De la mano de los antagonismos, mientras que en el plano discursivo y normativo – y en nombre de los derechos consagrados – se promueven políticas de integración, la educación, la salud, la seguridad social, han dejado de ser un derecho básico e inalienable, para devenir una práctica que orienta sus acciones más por el principio de pobreza que de ciudadanía.
Si de Necesidades Especiales se trata, al despojo de la asistencia, hay que sumarle – para hacerse acreedor de asistencia -, el de la despersonalización diagnóstica, y el expediente que acredite, pormenorizada y exhaustivamente, año a año, la necesidad y la legitimidad de ésta. En tanto la Declaración de los Derechos del Niño, la Ley 22.431, 24.901, y demás leyes y declaraciones, se pronuncian categóricamente en favor de sus derechos, lo habitual es que escasamente puedan satisfacerlos.
Tal parece entonces, que hablar de Derechos Humanos, es hacer alusión a una entelequia disociada del conjunto de normas y valores que rigen nuestras vidas.


Dip. E. VALDES, M. REMON, M. BITTI, C. MASJUAN y grupo adolescentes ASAM

No es de extrañar entonces, que en medio de tanto naufragio, la realidad se tiña de incertidumbre, lo imprevisible devenga normalidad y la solicitud de asistencia para personas con necesidades especiales, llegue de la mano de los recursos de amparo.
Es menester entonces, tomar conciencia acerca de que muchas de las vicisitudes que se suman a las desventajas que comportan las minusvalías, son subsanables mediante una política de Estado. La comunidad sorda no escapa a ésta realidad, de modo reiterado ha expresado las dificultades sociales que padece ante la falta de conocimiento que se tiene de su lengua de señas. Lengua que es hablada por las personas sordas desde 1740.

El tema que queremos instalar no es, si se imparte educación con metodología oralista o con lengua de señas, o ambas a la vez, sino cual es la forma de acceder al mundo del otro para que de modo efectivo se lo pueda integrar al nuestro. El aparato fonatorio no es el lenguaje, las manos no son señas, son medios para expresar el pensamiento frente a otro que comprende el mismo código.


M. BITTI, M. REMON. Dip: E. VALDES, Dip. V. IBARRA y C. MASJUAN

En Europa 2001 año de las Lenguas Europeas se incluye la lengua de señas sin distinción de las orales. La evidencia del fracaso de una metodología única es la pobreza en recursos lingüísticos a nivel de la escritura del español por parte de la persona adulta sorda.
Es a raíz de ello, que países europeos, norteamericanos y sudamericanos, revirtieron ésta situación aceptando como base de comunicación primaria la lengua de señas.

Las personas adultas sordas buscan su identidad, a través de otros pares reuniéndose en Organizaciones, Federaciones y Confederaciones de alcance internacional. Situación que es ignorada por los oyentes argentinos.


Mabel REMON interpretando en la Legislatura

La comunidad sorda en nuestro país, ha contemplado durante más de 100 años el discurso del oyente hacia otros oyentes para relatar como eran ellos mismos, sin posibilidad de intervención, acumulando sentimientos de desvalorización, marginalidad y dependencia.
Las personas con necesidades especiales, sordas o hipoacúsicas profundas, padecen una discapacidad sensorial que genera como condición sine qua non la estructura visual del lenguaje, que difiere del auditivo, por tanto tiene derecho a equipararse al resto de la sociedad, de la manera más fácil y no desde la más dificultosa.

La comunicación, el lenguaje, es uno de los actos inherentes a la condición humana, además del trabajo. En éstas personas, la necesidad modificó la herramienta.

Habitualmente, recurrimos a la educación especial para informarnos de ésta población, pero se remite tan sólo al niño en edad escolar. Por su parte los docentes desconocen la lengua de señas, ya que no es parte de la currícula formativa. Aquellos que la conocen, tan sólo saben señas, pero desconocen la gramática, los modismos y su cultura.
Así como impartimos lenguas extranjeras a nivel oficial, debemos permitir a nuestros compatriotas el ejercicio de expresarse en su lengua natural. Una sociedad no es una aglomeración de individuos, sino un sistema de relaciones sociales. En la sociedad moderna la gente no pertenece a grupos permanentemente definidos por el nacimiento, el parentesco o la edad, sino que se asocian en base a intereses, economía, cultura. En el caso de las asociaciones de sordos argentinos, el criterio de agrupabilidad, no surge voluntariamente, deviene una necesidad frente a la imposibilidad para poder integrarse a otros grupos, debido a las diferencias lingüísticas.


Lic. R. ARONOWICZ y Dip. E. VALDES

La comunidad sorda demanda una normativa que equipare sus oportunidades a la de las personas oyentes, equiparando sus derechos.
Lo que hace falta, entonces, es una normativa que legitime la lengua de señas como lenguaje reconocido oficialmente, como materia de estudio en el profesorado especial y como materia impartida en las escuelas para sordos, a fin de que de esta manera las posibilidades de los integrantes de la comunidad sorda se equiparen a la de los oyentes.

Al enseñársele el lenguaje de señas conjuntamente con la oralidad y escritura del castellano, a través de la interpretación de nuestro idioma, el niño sordo podrá comprender a los oyentes e integrarse a nuestra sociedad.

Texto Definitivo
LEY 672

Artículo 1º.- Se reconoce oficialmente el lenguaje e interpretación de señas como lengua y medio de comunicación para las personas con necesidades especiales auditivas en todo el territorio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Art. 2º.- Comuniquese, etc.






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