Bienvenido a Voces en el Silencio
Aerko
Bienvenido

Menu Principal
· Inicio
· Top 20
· Archivo de Historias
· Busqueda
· Seleccion por temas

Libro: Voces o Silencio
"... “Voces o silencio”, el texto no sólo aporta –y mucho– al trabajo de los profesionales que desarrollan su tarea con sujetos con sordera o hipoacusia, sino también a esos sujetos y, fundamentalmente, a su entorno familiar..."
Para más información info@voces.org.ar


Usuarios Conectados
Bienvenido, Anonymous
Nickname
Contraseña
(Regístrate)
Membresía:
Último: Bayton
Nuevos Hoy: 0
Nuevos Ayer: 0
Total: 8798

Gente en línea:
Visitantes: 79
Miembros: 0
Total: 79

Usuarios
· Foros
· Su Cuenta
· Enviar Noticias
· Mensajes Privados
· Sugerencias
· Recomiendenos
· Links - Enlaces

Preguntas Frecuentes
· Voces en el Silencio
· Como usar el sitio?
· Puedo cambiar la contraseña
· Como se editan los datos de su cuenta

 
Historias Congreso_Bariloche: Aprender a escuchar ...
Editado el Voces el Wednesday a las 23:09:20, el 17 November del 2004
Contribución de Voces


Disertación de Ana Cira Valenzuela en el Congreso de Bariloche

En la actualidad no existe discusión sobre la importancia fundamental del diagnóstico temprano de la sordera y las consecuencias favorables que ello representa sobre todo en el desarrollo y evolución de las habilidades lingüísticas. No obstante ...

desde ese momento aparecen situaciones difíciles tanto para el profesional que emite el diagnóstico, como para la familia que recepta el problema o sea la aceptación primeramente de la sordera y luego el ¿qué hacer?, ¿cómo seguir?, ¿cómo equipar auditivamente?.
Todo niño sordo puede no serlo totalmente, puede tener restos auditivos utilizables y de ser así puede ser capaz de entender los sonidos pudiendo ser éstos reforzados por los aparatos amplificadores, en cualquier caso (sordo o hipoacúsico) el niño debe recibir educación precoz con rehabilitación auditiva, reconociendo en estos niños tiene la misma inteligencia, el mismo comportamiento, la misma vida afectiva que un niño normo-oyente, por lo tanto tiene posibilidades educativas considerables. La familia en este proceso tiene un rol muy importante y toma relevancia en el apoyo, en la educación durante los primeros años de vida.

El éxito dependerá de los padres, de la constancia, del esfuerzo, frente al desafío de la sordera pero también tiene gran importancia el Profesional Re-habilitador todos idóneos; y la reeducación especializada que se aplique.

Aprender a escuchar es tarea difícil que le compete al niño sordo o hipoacúsico y al equipo interdisciplinario que lo asiste; en el campo clínico asistencial, en el campo de la investigación y desarrollo, para la construcción de criterios apropiados, en el terreno reeducativo y escolar; ya que la resultante que está en juego es la integridad y el potencial desarrollo de un niño en un enfoque sociopsicolinguistico, que va camino a un futuro con mejor calidad de vida.

  • DESARROLLO
    Deseo contarles que nací con audición en ambos oídos. Cuando yo tenía 18 meses de edad, cada vez que mi papá llegaba del trabajo a mi casa, al medio día, en vez de tocar el timbre, "silbaba" para que le abran la puerta. Un buen día, como todos los anteriores silbó y mi hermano se dio vuelta y yo no. Así se dieron cuenta que yo no escuchaba. Entonces, empezaron a probar haciendo ruidos fuertes, mi hermano se daba vuelta y yo no. Me llevaron al pediatra y mis oídos estaban sanos.

    Mis padres me llevaron a Buenos Aires a consultar con el Dr. TATO quien junto a su hijo Dr. TATO (h) me diagnosticaron HIPOACUSIA NEUROSENSORIAL BILATERAL PROFUNDA, de carácter irreversible y de origen desconocido. El Dr. Tato (h) recomendó equipamiento con audífonos en ambos oídos y re-educación en Buenos Aires.

    En el año 1982 existían en Buenos Aires el Instituto Dr. Luis A. Galli y el Oral Modelo.
    Mis padres tenían que decidir a cuál instituto debía ir y optaron por el Instituto Dr. GALLI, porque allí atendían a niños hipoacúsicos únicamente y no con otras patologías.
    Ese mismo año comencé con la re-educación en dicho instituto con los audífonos en ambos oídos y me quedé a vivir en Buenos Aires con mi abuela paterna. Mis padres con mis hermanos como no podían quedarse tuvieron que vivir en la ciudad de Ledesma (provincia de Jujuy) es decir separados de ellos por 1600 kilómetros de distancia, cuando yo sólo tenía dos años y medio de edad.

    Me re-educaron en todos los aspectos, teniendo en cuenta el núcleo familiar, mi mamá viajaba a Bs. As. una vez por mes y el resto de la familia dos veces por año. Y así fue este enorme esfuerzo, durante tres años consecutivos. Cuando cumplí 4 años, el equipo pedagógico del Instituto le dijo a mi mamá, que me mandara cartas una vez por semana durante todo el año porque de esa manera, no me iba a sentir tan alejada de mi familia. Y recuerdo que, cuando llegó la primera carta, fue tanta la alegría, que se la mostré a todas las personas que estaban en el Instituto. Mi abuela me leía las cartas y yo leía a través de los dibujos de las mismas. Mi mamá expresaba al igual que mis hermanos y mi papá, los sentimientos (cariño, tristeza, alegría, etc.) los cuales yo comprendía con los dibujos. De igual manera yo les respondía. En los tiempos libres con mi abuela realizábamos láminas para pegar en las paredes del departamento y paseos a los distintos lugares de Bs. As.

    Cuando tenía 5 años, mi maestra Virginia decidió darme el alta porque decía que a esa edad los niños empiezan con los "por qué" ¿por qué mis padres con mis hermanos y yo con mi abuela?" y así como esa pregunta muchas otras que afectan psicológicamente al niño y además ya sabía hablar, leer y escribir. Es por eso que decidieron "probar por un año" cómo me iría en jardín de 5 en Ledesma (Jujuy).

    Volví a mi cuidad de Jujuy hablando, leyendo y escribiendo, retorné a mi hogar, en donde se encontraba el núcleo familiar añorado, teniendo en cuenta la distancia que nos separaba y mi abuela regresó a Tucumán.

    Mi mamá comenzó a buscar una escuela de jardín de 5. En una de ellas, el director no me quiso aceptar, le dijo que debía ir a una escuela diferencial. Fue tal la desilusión, por la incomprensión e inoperancia del mismo, que mi madre cerró la carpeta con todos los estudios e instrucciones de Bs. As. y se fue a buscar otro jardín.

    Finalmente, en un jardín privado, de la empresa Ledesma, me aceptaron sin problemas. Y así fue, que cursé en ese jardín. Me adapté muy bien, no hubo inconvenientes, rápido me integré, guiándome con la boca lo que no podía percibir con los oídos. Yo le enseñaba a mis compañeros los audífonos, las pilas, el botón del volumen, cómo se lo cuidaba, etc. Ellos sabían que tenían que hablarme de frente para que les lea los labios y esto pasó a ser un modo de juego para ellos. Para ellos fue toda una novedad. Todos colaboraron, incluso me avisaban cuando el audífono sonaba, cuando estaba mal colocado, quiero destacar ¡ Qué importante el trabajo de integración de la maestra que supo interpretar las indicaciones del Instituto Galli!

    Paralelamente continuaba con las sesiones fonoaudiológicas, que en ese entonces, debía viajar a San Salvador de Jujuy (a 120 Km. de distancia) tres veces por semana a la fonoaudióloga. Durante ese año la sesión era de 30 minutos.

    Gracias a Dios fue todo un éxito, ya que de lo contrario debía volver a Bs. As. a continuar con la re-educación. Evolucioné mucho más rápido de lo que pensaban, lo importante es el apoyo de la familia. ¡Qué acierto el de la docente Virginia!.

    Cursé la primaria completa en el mismo colegio. A los 7 años dejé de usar el audífono izquierdo porque con el oído derecho escuchaba de una forma mientras que con el izquierdo de otra; me resultaba mejor y sin molestias el audífono derecho.
    Continué paralelamente las sesiones de fonoaudiología hasta tercer grado. Luego dejé, porque siempre fue el mismo trabajo, trabajando con s...a, s....e.....etc. hasta el punto que se hacia monótono y prácticamente sin sentido.

    También hacía danzas clásicas, tocaba la flauta, ingles, tenis, aeróbic, jardinería, cerámica, atletismo, montaba a caballo, natación... Empecé el secundario y me cambiaron los audífonos, los usé por un tiempo a los dos audífonos y luego dejé nuevamente, el audífono izquierdo por el mismo motivo.

    En 4° año, el 22 de septiembre de 1996, perdí súbitamente el resto auditivo del oído derecho, sin saber por qué..... Otro bajón para mí ya que ese fue mi mejor oído, con el que mejor escuchaba. Faltaba poco para que terminen las clases, consulté con varios médicos en Jujuy y Tucumán, a partir de allí realicé diferentes tratamientos, con la esperanzas de recuperar mi audición, pero fue en vano. Sólo me quedaba el oído izquierdo con audífono, el cual lo usaba únicamente como una alerta para no estar en el silencio total... y así termine cuarto año.

    Al terminar con las clases me fui a Bs. As. a consultar con el Dr. Tato (h), quien me recomendó el implante coclear como única solución y accedí al implante. Allí Stella Mantilaro me realizó unos estudios con lo cual confirmó que era candidata a implante coclear y nos dio bibliografía para saber qué era el implante coclear, sus riesgos y beneficios

    En 1997 comencé cursando 5° año con el oído izquierdo equipado con audífono. El 10 de junio de ese año me implantaron. Al mes de operada me conectaron y calibraron el equipo, ese momento fue una gran alegría escuchar todos aquellos ruidos y sonidos que antes no percibía, ese día entré al mundo de los sonidos, comencé a descubrir el canto de los pajaritos, el segundero del reloj, el ruido de los coyuyos y pude hablar por teléfono que tanto anhelaba, me causaba una profunda emoción ... en fin escuchaba todo, pero me esperaba una larga tarea... LA REHABILITACIÓN AUDITIVA. Terminé la secundaria con el implante en el oído derecho y dejé el audífono, ya que la mayor parte de los sonidos los captaba con el implante.

    En 1998 ingresé a la Universidad Nacional de Tucumán a estudiar Bioquímica. Fui a vivir a Tucumán con una amiga, a pesar de que tengo familiares allí.
    En clases no tenía problemas para escuchar a los profesores, salvo con aquellos que ni siquiera mis compañeros los escuchaban. Continué con el adiestramiento auditivo logrando así una discriminación más fina, llegando a diferenciar instrumentos sonoros, palabras (monosílabos, bisílabos y polisílabos) y oraciones.

    Como ya escuchaba bien con el Implante coclear, en Septiembre de 1999 con mi Fonoaudióloga comenzamos el adiestramiento del oído izquierdo con el audífono, el cual yo lo había rechazado siempre. Hicimos un trabajo de rehabilitación, el cual consistía en reconocimiento de ruidos, sonidos, vocales, ayudando de esta forma a percibir las características suprasegmentarias del habla: intensidad, timbre, duración, modulación. Trabajamos con diferentes instrumentos, haciendo reconocimiento de diferentes melodías hasta llegar al reconocimiento de las vocales y de algunas consonantes y luego con formatos abiertos y cerrados.

    En el año 2000, probamos un audífono de tecnología digital e hice un cuadro comparativo entre un audífono analógico, el que yo tenía, y un audífono digital. En mi caso particular al haber dejado tantos años ese oído sin el escucha, no percibí deferencia, máxime al compararlo con el escucha del oído con el Implante coclear por lo cual continué rehabilitándome con mi audífono de siempre.

    Desde entonces uso audífono en el oído izquierdo y el implante en el oído derecho. Actualmente estoy estudiando Bioquímica en la Universidad Nacional de Tucumán. Continúo con la rehabilitación y tomo clases de Danzas Árabes. A fines del año pasado, participé en una muestra de danzas en el Teatro Alberdi (San Miguel de Tucumán) en dos bailes grupales y un solista.

  • CONCLUSION
    Lo que quiero transmitirles es que toda hipoacusia tratada a tiempo puede llegar a un resultado feliz, aunque para ello haya que recorrer un arduo camino. Me refiero a la aceptación del problema, a las barreras institucionales, la re-educación intensa, la contención por parte de la familia y el entorno.

    Con toda esta experiencia, hoy, puedo ayudar a los padres de niños implantados o que se tienen que implantar. Le sugiero a todos los padres que si tienen un hijo con hipoacusia y esté apto para recibir un implante coclear, que no lo duden y se lo hagan, porque en ese implante está el futuro de ellos.

    Espero que le guste mi historia. Lo más importante es la rehabilitación, el adiestramiento auditivo y el apoyo de la familia. Hay que "APRENDER A ESCUCHAR".


    Quiero finalizar con una reflexión:
    Estoy aquí hablando con Uds., pueden Uds. escuchar mi voz:
    Ø Por haber tenido una Detección y Diagnostico Temprano al que tuve la suerte de acceder y al que muchos niños de mi provincia (Jujuy) no accedieron ni aun hoy acceden por la ausencia de programas de detección precoz.

    Ø Por tener la familia que tengo, la que no sucumbió en la tristeza y el temor sino que reaccionó con entereza en busca de alternativas de solución y que vivieron en mis primeros años alejados en la distancia pero abrazados en cada minuto por el amor, habiendo tomado la decisión más grane "resignar a tenerme con ellos por mi propio bien"

    Ø Por haber vencido barreras y circunstancias adversas transitadas para alcanzar el Implante Coclear, no sólo por la distancia entre Jujuy y Buenos Aires sino muchas de otras de índole burocrático que nada tiene que ver con el verdadero concepto de salud, sino más bien, quizás ligados a lo económico, habiendo logrado superar éstas, por la paciencia de mis padres en larga espera de entrevistas, por la cuantiosas notas presentadas, por la firmeza de no claudicar que opiniones adversas producto del desconocimiento de profesionales y directivos, en fin, de todo aquello que intentaba alejarme de la posibilidad de acceder a la cirugía y al implante, es decir a mi derecho de recibir salud.

    Ø Por haber percibido sonido primero a través de audífonos y luego el implante que fue brindado por esos grupos de profesionales idóneos y cargados de un sin numero de cualidades y virtudes que entendieron mis limitaciones y contuvieron a mi familia muchas veces con procesos metodológicos y técnicos pero también con palabras y gestos que provenían del amor a su profesión y de su amor al prójimo
    Ana Cira Valenzuela
    anacira10@hotmail.com

    Agradecimientos:
    A mis padres, a mis hermanos, a mi abuela, a mi maestra e jardín de infantes y a mis compañeros, a los profesionales que me asistieron y rehabilitaron; en fin a todos que intervinieron en este proceso de Aprender a escuchar y hablar.



  •  
    Enlaces Relacionados
    · Más Acerca de Historias
    · Noticias de Voces


    Noticia más leída sobre Historias:
    BRENDA COSTA: Modelo Sorda


    Votos del Artículo
    Puntuación Promedio: 4.75
    votos: 8


    Por favor tómate un segundo y vota por este artículo:

    Excelente
    Muy Bueno
    Bueno
    Regular
    Malo


    Opciones

     Versión Imprimible Versión Imprimible


    "Aprender a escuchar ..." | Entrar/Crear Cuenta | 0 Comentarios
    Los comentarios son propiedad de quien los envió. No somos responsables por su contenido.

    No se permiten comentarios Anónimos, Regístrate por favor
    PHP-Nuke Copyright © 2005 by Francisco Burzi. This is free software, and you may redistribute it under the GPL. PHP-Nuke comes with absolutely no warranty, for details, see the license.
    Página Generada en: 0.16 Segundos